FBST CCP Lara

Para vencer la guerra económica FBST CCP Lara articula esfuerzos con el Estado

CBST Noticias.- La FBST CCP Lara fortalece las alianzas políticas dentro y fuera del estado Lara para construir nuevas relaciones de producción y distribución, en el marco del feroz ataque económico y comercial que recibe nuestro país por parte del imperialismo norteamericano.
La constancia y disciplina demostrada por las y los trabajadores de la entidad de trabajo Thomas Greg & Sons Barquisimeto, (empresa abandonada por la burguesía y tomada por la clase obrera) rinde frutos en favor del pueblo venezolano.
Este miércoles sostuvieron encuentros con el Secretario de Gobierno del estado Portuguesa y la primera combatiente del municipio Jimenez, acompañados del presidente (e) de la federación Eliécer Vargas y el alcalde Obrero de municipio Simón Planas Jean Ortiz, en los que se suscribieron acuerdos en materia de adquisición de la linea de cuadernos que se fabrican en esta empresa para la distribución a través de los CLAP en las comunidades mas vulnerables.

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Esta articulación política viene a fortalecer la unidad obrera y comunal con el apoyo del Estado, unidad que se viene impulsando desde la federación y su comisión de empresas RONCA, demostrando que las empresas bajo control obrero si son sustentables y exitosas.
Fuente: El Obrero Web
Bloqueo a Venezuela

Conoce aquí la cifra del impacto de la guerra económica

CBST Noticias.- Desde 2013, cuando se implementa el control cambiario, al sector privado se le han entregado 340 mil millones de dólares, y desde 1970 los empresarios criollos han recibido 695 mil millones de bolívares; la guerra económica contra Venezuela ha impactado la economía en una cantidad de 117.110 millones de dólares: el ataque a nuestra moneda ha sido por un orden de 7.914.449.324 por ciento, casi 8 mi millones por ciento; desde 2017 el Producto Interno Interno Bruto, PIB, ha caído 47%, del cual 23% fue en 2018, cuando el ataque a la moneda fue brutal, son algunos de los números e indicadores aportados por la profesora e investigadora Pascualina Curcio, en la Casa de la Historia Insurgente, durante el ilustrativo conversatorio sobre el impacto de la guerra económica contra Venezuela.

En su disertación la investigadora de la Universidad Simón Bolívar, quien desde hace algún tiempo viene desmontando los argumentos de los economistas de la derecha, de los políticos de la oposición y del empresariado privado, ubicó el inicio de la guerra económica cuando Hugo Chávez accede a la Presidencia de la República y Venezuela decide iniciar un rumbo distinto al capitalismo.

“Comienzo diciendo” advirtió Pascualina, “ para que no haya dudas que estamos en guerra, que no es solo económica. Y lo hacemos porque nosotros diferenciamos guerra económica de crisis económica. Estamos en una guerra económica en el marco de una guerra no convencional. Las guerras convencionales existen, no son tan visibles porque estamos acostumbrados a misiles, bombas, armas. Pero las guerras convencionales existen, y en ese marco nos encontramos nosotros. No desde ahorita, sino desde el año 1999, por lo menos, porque ese año comenzamos a ser una amenaza inusual y extraordinaria. No fue desde 2015 con el decreto de Barack Obama, fue desde 1999 cuando decidimos como pueblo, y por eso comenzamos a ser amenaza al avanzar hacia un modelo distinto, alternativo al capitalista; eso le genera mucho miedo, mucho temor a los grandes capitales, por eso somos amenaza”.

Expresó que al avanzar por el rumbo del socialismo del siglo XXI, estábamos diciendo que somos soberanos, independientes en las decisiones que hacemos con nuestra riquezas; allí se origina el conflicto.

Confesó que si bien es cierto tenemos la primera reserva de petróleo del mundo, y la primera de oro, el origen del conflicto se debe al giro que dimos como pueblo en 1999, y ello es lo que constituye la “amenaza inusual y extraordinaria”.

Afirmó que era importante conocer el comienzo del conflicto para avanzar en el análisis. Detalló, al revisar las intervenciones estadounidense en Latinoamérica, que países como Cuba, Nicaragua, Chile, no cuentan con grandes riquezas minerales.

“El origen del conflicto es ese miedo que tienen los grandes capitales hacia un sistema distinto al capitalista. No se puede permitir que se consoliden los logros de un sistema diferente. En ese marco hay que precisar cuál es el enemigo. Hay que tenerlo presente. No es solo Juan Guaidó ni Capriles ni Leopoldo López ni Voluntad Popular ni Primero Justicia. Ellos están ahí haciendo un mandado. Tampoco es Trump ni Obama cuando firmó el decreto ni Nixon cuando pidió hacer chillar la economía en Chile ni Ronald Reagan en los 80 contra los sandinistas. Ellos son voceros de los grandes capitales. Entonces el enemigo es el imperialismo o los grandes capitales industriales , financieros, y añadamos ahorita los comunicacionales. Ubiquemos allí el origen del conflicto”, sentenció.

Acerca de las guerras no convencionales dijo que se caracterizan porque no están reconocidas por la ONU, de allí que no estén reglamentadas como sí lo están las convencionales, en las que no se pueden utilizar algunos tipos de armas ni se puede disparar contra la población civil ni bombardear ciertas zonas. Las guerras no convencionales son encubiertas; no se le ve el rostro al que está detrás.

Explicó que hay diferentes tipos de guerras no convencionales. Unos las llaman híbridas, otros, guerras totales. En la última definición se le presenta como “Guerras totales perpetuas”.

El almirante Curtis

La expositora presentó extractos del Departamento del Ejército de Estados Unidos (Manuel TC 1801) en el que definen a la guerra no convencional como “El el conjunto de actividades dirigidas a posibilitar el desarrollo de un movimiento de resistencia o la insurgencia para coaccionar, alterar o derrocar un gobierno o tomar el poder mediante empleo de una fuerza de guerrilla auxiliar y clandestina en un territorio enemigo”.

Detalló que ese manual establece la guerra no convencional con generación de violencia, como lo vimos aquí con las guarimbas en 2014 y 2017, con otras armas de tipo psicológico, militar, político. Ese manual lo han aplicado en todas sus formas en Venezuela.

Citó un extracto del año 2016, del “almirante Curtis”, jefe del Comando Sur, acerca de la operación libertad en Venezuela.

“Especial interés”, dice el documento filtrado, “ adquiere en las actuales circunstancias posicionar la matriz de que Venezuela entre en una etapa de crisis humanitaria por falta de alimentos, agua y medicamentos. Hay que continuar con el manejo del escenario donde Venezuela está cerca del colapso y de implosionar demandando de la comunidad internacional una intervención humanitaria para mantener la paz y salvar vidas”.

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Señaló Pascualina que ese discurso de la crisis humanitaria no es casual; forma parte del Manual de la Guerra no Convencional.

Ellos generan la crisis y luego posicionan el discurso para responsabilizar al Estado, a Nicolás Maduro, al socialismo como culpables de la crisis humanitaria y de que el modelo haya fracasado .

En el documento igualmente se afirma sobre endurecer la condición de las Fuerza Armada para llevar a cabo un golpe de Estado, así como generar condiciones para desmotivar a los profesionales y provocar la emigración.

En lo económico se procura obstruir las importaciones y desmotivar a posibles inversores internacionales.

En general el Comando Sur propuso incrementar la inestabilidad interna a niveles críticos de descapitalización del país, la fuga del capital extranjero, el deterioro de la moneda nacional mediante la aplicación de nuevas medidas inflacionarias.

La profesora afirmó que el desabastecimiento programado e intensivo de bienes esenciales, aplicado intensamente desde 2013, no era nuevo; esa arma la venía ensayando desde 2007, cuando, en el marco de referéndum por la reforma constitucional, desapareció el arroz, la harina, la leche, el azúcar, el café; rubros que aparecieron cuando se perdió la consulta.

“En 2010 también escondieron los productos, fue cuando Chávez le dijo a la Polar que estaba escondiendo la harina, si sigues escondiendo la harina te voy a confiscar la empresa. Mágicamente la harina apareció”, expresó.

En 2013 intensificaron la guerra económica con los alimentos, los productos de higiene. En 2014 lo hicieron con los medicamentos. Afirmó la ponente que se trata de desabastecimiento programado, selectivo, vinculado a momentos de crispación política, a elecciones.

“La característica es que algunos productos están concentrados en empresas transnacionales; se montan en lo que nos hace vulnerables. Si los bienes de primera necesidad, arroz, harina, pasta, margarina, están concentrados en dos empresas , eso nos hace vulnerables. Si los productos de higiene están en manos de dos empresas, eso nos hace vulnerables”, adujo.

En un momento de su intervención, al hablar de la atroz manipulación cambiaria, Pascualina Curcio dijo que de acuerdo a cálculos hechos, el valor del del dólar debería estar en 780 bolívares soberanos por dólar.

Entre otras consideraciones negó que seamos un país monoproductor, ya que la industria petrolera produce solo el 15 por ciento del total del país, pero sí somos monoexportador, ya que el petróleo aporta 95 por ciento de las divisas.

Señaló que para vencer la guerra económica era prioritario aumentar la producción petrolera, que es actualmente de 730 mil barriles diarios; fortalecer el bolívar, ligándolo al valor oro; diversificar nuestra industrial nacional.

Tecnología y transporte

Con respecto al porqué no se tumba el portal web que manipula el valor de la divisa, señaló que hay aspectos tecnológicos, y si se tumba uno aparecen como 20.

Aseveró que la manipulación cambiaria a través de portales digitales es un arma muy poderosa que, y que la iban a seguir usando. Más allá del método, del instrumento, se trata de lo que está detrás.

Propone fortalecer la moneda por distintas vías. Una de ellas es aumentando las reservas internacionales con el oro que se produce en el país y que el BCV lo compra en bolívares. Igualmente propuso hacer un buen uso de la divisas para garantizar la producción nacional de forma independiente.

“Cuando revisamos las cifras del BCV”, refirió, “en cuanto a las importaciones en Venezuela, el principal rubro de importación es el tema tecnológico. Tecnológico y transporte. Si nosotros queremos producir de manera independiente, tenemos que avanzar hacia nuestra propias tecnologías. No se justifica, en el marco de la guerra económica, que sigamos comprándole equipos a Estados Unidos para el sistema eléctrico o para la misma industria petrolera, porque nos amarran con los repuestos, con los consumibles, con todo lo que está detrás. Primero tenemos que migrar hacia otros mercados, pero además desarrollar nuestra propia tecnología para lo cual necesitamos recursos, y los recursos que necesitamos y que nos están llegando, entre otros, por las exportaciones petroleras, por eso es clave en estos momentos la exportación de petróleo”.

 

Fuente: Correo del Orinoco
Comunas

#Crónica Las comunas en Venezuela frente a la guerra de la comida

CBST Noticias.- Es sábado a la mañana, y, fuera de las noticias nacionales y canales de televisión, la comunidad se organiza para realizar un mercado comunal en la parte alta del barrio de Lídice, en Caracas.

Cuanto más arriba en el cerro más humildes son materialmente las casas, las infraestructuras y los ingresos.

Sucede así en toda la capital, una ciudad donde el centro, el valle, fue reservado a las clases altas y medias, y las grandes barriadas populares se construyeron en las alturas, con casas una arriba de la otra, escaleras angostas, laberintos, esfuerzos.

Desde arriba se ve casi toda Caracas. El mercado se realiza en el sector Nuestra Señora del Rosario, organizado dentro de la Comuna Socialista Altos de Lídice.

Este sábado es el segundo mercado comunal consecutivo, una de las apuestas principales que impulsan los comuneros y comuneras en estos tiempos de guerra de precios, de economía, de asedio financiero internacional contra el país.En una calle angosta se instalan los puestos de comida: pan, pescado, y café. La semana anterior fue de verduras, hortalizas, y pan. Prueban, ensayan, no esperan soluciones, sino que buscan cómo construirlas con su iniciativa y esfuerzo.

“Una comuna debe entender que la alimentación es uno de los elementos de la política que debe abordar, sabemos que como comuna tenemos la posibilidad de hallar alternativas, brindar una mejor alimentación, más completa, integral, con la proteína de pescado, carne”, explica a Sputnik Jesús García, miembro de la comuna.

El objetivo es traer alimentos de calidad para la comunidad y garantizar precios por debajo de los que en la calle aumentan semana tras semana, muchas veces día tras día.

Según la Red de Defensoras y Defensores de la Seguridad y Soberanía Alimentaria —que realiza un monitoreo permanente de los precios de alimentos sembrados y/o industrializados en el país— ha existido un aumento de 100% de precios en los mercados municipales de Caracas entre el 20 de y el 31 de mayo, y de 91% en la semana anterior.

Alternativas socialistas

Ante esa situación existen dos vías principales de resolución para los barrios populares y las clases medias no dolarizadas.

Una es a través de los productos a precios subsidiados por el Gobierno, distribuidos principalmente a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que atienden a más de seis millones de familias en el país.

Es justamente sobre los CLAP donde EE.UU. ha decidido centrar parte de sus ataques para impedir que los alimentos importados puedan llegar a puerto venezolano.

La otra vía es la que crean las comunidades organizadas, principalmente en comunas, que son la forma principal de organización desarrollada teóricamente por Hugo Chávez para avanzar en la construcción del socialismo en los territorios.

Mercados comunales

Existen en la actualidad cerca de 3.000 comunas registradas en todo el país.

Las experiencias de mercados comunales han sido desde hace varios años, no solamente en Caracas sino en todo el país: resolver la cuestión del abastecimiento y la accesibilidad de los alimentos ha pasado a ser un asunto principal de toda organización popular.

“Los mercados son para encontrarnos con nuestra gente, informar de lo que estamos haciendo, brindar una alternativa más allá del CLAP y además para involucrarnos con otras comunas a nivel nacional”, explica Jesús.

Han hecho articulaciones con comunas del estado Lara, como Pío Tamayo, El Maizal, para los rubros de harina y carnes de cochino y res, así como comunas caraqueñas, como Panal 2021, para el tema verduras y hortalizas.

El problema principal reside en el transporte, en particular para alimentos que deben conservar la cadena de frío: el objetivo es poder realizar los intercambios directamente entre comunas sin los intermediarios que son quienes se quedan con márgenes siempre altos de ganancia por tener los camiones. El vínculo directo entre comunas abarata costos y por lo tanto precios finales.

En la Comuna Socialista Altos de Lídice tienen planteado realizar un mercado quincenal que rote por diferentes partes de la Comuna que está conformada sobre la base de siete consejos comunales, que son el pilar organizativo comunal: cada consejo comunal tiene su propia asamblea y responsables.

Nivel organizativo

En el mercado de la semana anterior pudieron comprar 400 familias, en este fueron cerca de 500, en todo el territorio comunal viven 2.000 familias. Esperan subir en cantidades, rubros, alianzas con otras comunas y con el Estado como, por ejemplo, con la alcaldía de Caracas. La municipalidad facilita compras de productos de manera prepaga a la comuna, que luego los vende en los mercados.

El objetivo a mediano plazo es más ambicioso: bodegas comunales con producción de la comuna. Ya tienen un terreno donde siembran diferentes cultivos; tienen producción de pan y  textiles y acaban de inaugurar una farmacia comunal atendida por los médicos que forman parte de la colectividad, abastecida de medicamentos donados por solidaridad internacional.

Una de las metas estratégicas de las comunas es lograr el desarrollo de una economía propia, articulada, organizada bajo lógicas de autogestión, dirigidas por el autogobierno que debe regir de manera participativa sobre el territorio comunal.

La Comuna Socialista Altos de Lídice cumplió este lunes 3 de mayo su primer año como comuna. El fin de semana tendrá elecciones para definir quiénes integrarán los órganos de Gobierno comunal, como el Parlamento de la comuna, el Ejecutivo y la Contraloría. Será un espacio de debate, votación, y celebración: fundar una comuna en la tormenta es algo para ser celebrado.

Los mercados comunales, con su pescado, pan, café, verduras, hortalizas, el trabajo voluntario de la gente, la conformación del autogobierno, son una muestra de la cotidianidad chavista fuera de cámaras, ignorada por la derecha venezolana y por quienes diseñan el bloqueo financiero desde EEUU.

Es en estos cerros donde se gestó la identidad política del chavismo hace más de veinte años atrás, su fuerza expresada en grandes fechas históricas como elecciones, y también —y sobre todo— en su voluntad de hacer frente a las dificultades.

Quienes son más golpeados por la situación material son a su vez quienes más se organizan para encontrar respuestas, buscar una forma de solución colectiva. Es una manera de hacer política constitutiva del chavismo, solidaria, entre iguales, que explica entre otras cosas por qué ante tantas dificultades existen una decisión de no rendirse.

La experiencia de Altos de Lídice es una de las tantas que día tras día se suceden en todo el país. La revolución no es únicamente un asunto del Palacio de Miraflores, sino un movimiento histórico que, con aciertos, errores y complejidades, desborda las formas tradicionales de la política.

 

 Fuente: Sputnick

¿Sabes por qué se desacelera la inflación en Venezuela? No te pierdas este articulo de investigación

@CBSTinfo .- El Banco Central de Venezuela (BCV) rompió esta semana el silencio sobre los principales indicadores económicos del país sudamericano, y en medio de las cifras que confirman la profunda recesión, un dato fue soslayado en los titulares de la prensa internacional: en abril, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 33,8 %.

De hecho, esa cifra está por debajo del registro de marzo pasado, que se ubicó en 34,8%, con lo cual el índice inflacionario regresó a dos dígitos en la variación mensual, después de que enero y febrero cerraran con 196,6% y 114,4%, respectivamente.

Ya mucho antes de la divulgación de las cifras del ente emisor, firmas económicas privadas adelantaban un “freno” en el acelerado proceso de hiperinflación, mientras que el Consejo Nacional del Comercio y los Servicios de Venezuela (Consecomercio) ratificaba el “rezago” de precios en varios productos y servicios.

Un reflejo de ese fenómeno fue el rubro de ‘alimentos y bebidas no alcohólicas’, detallado en la variación mensual del BCV en lo que va de año: en enero escaló a 204%, y en abril descendió a 29,3%. Algo similar ocurrió con la medición de hoteles y restaurantes, que pasó de 238,3% en enero a 38% en abril.

¿Cómo pasó?

Para el economista y ex ministro de Comercio Exterior, Jesús Faría, uno de los factores que incidía en la velocidad hiperinflacionaria era la especulación en la compra y venta ilícita de divisas.

Sin embargo, refiere que ese escenario cambió cuando el BCV autorizó la compra y venta de dólares para los bancos privados mediante mesas de cambio, cuyas transacciones incluyen reportes diarios de las operaciones, que luego el ente emisor promedia y publica como tasa oficial.

A criterio de Faría, esa medida ha permitido al BCV frenar el marcaje ilegal del precio del dólar paralelo, una “excusa reiterada de los comerciantes” para subir los precios.

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“Lo que estamos observando en los últimos meses es el esfuerzo del Estado en la aplicación de nuevas políticas macroeconómicas que hacían falta” para equilibrar el mercado, agrega.

Otro aspecto clave es el encaje legal aplicado al sistema bancario. La medida vigente obliga a la banca a congelar en el BCV, a modo de reserva, parte de los depósitos. Esto limita el exceso de liquidez (bolívares), ayudar a “estabilizar” la cotización ilegal del dólar paralelo, e impide el alza indiscriminada  de los precios.

Un informe gubernamental, citado por La Iguana, señala que la implementación del encaje atenuó “el incremento de la liquidez monetaria” y ha permitido la “consecuente desaceleración de la hiperinflación”.

No se puede cantar victoria

Aunque en frío la cifras apuntan hacia una ralentización progresiva de la hiperinflación, alguien que gana salario mínimo en Venezuela no puede aún cantar victoria, pues la limitación del dinero circulante, sumado a la galopante especulación en “precios dolarizados” y el acaparamiento de productos básicos para su reventa al doble o triple de su costo original, golpea todavía con fuerza el poder adquisitivo de la población.

A pesar de que algunos precios no han aumentado con la misma proporción de 2018 (año en que la inflación acumulada se ubicó en 130.000%), la remuneración básica fijada en 40.000 bolívares mensuales, siete dólares al cambio oficial, es insuficiente para adquirir la mayoría de los rubros prioritarios.

“Es una lamentable consecuencia del freno momentáneo de la hiperinflación: ha habido una pérdida significativa del ingreso de los trabajadores”, comenta a este medio el economista e investigador social, Oscar Forero.

Los economistas consultados creen que intentar detener la hiperinflación es uno de los pasos clave que ha venido dando el Ejecutivo para el “reordenamiento del mercado”, pero no debe ser el único. Faltan otras medidas para recuperar la productividad nacional y la capacidad del compra.

Forero añade que uno de los aspectos que actualmente eleva los costos de los productos es la disponibilidad al combustible, que impacta directamente en el traslado de los alimentos y otros productos.

“En Táchira y Mérida (región andina) por la dificultad de conseguir la gasolina, los comerciantes que trasladan mercancía hacia el centro u oriente del país le suman al precio final lo que pagan en combustible”, relata Forero.

Objetivo: no perder lo avanzado

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, informó a finales del año pasado que uno de los propósitos de su Gobierno en el primer semestre de 2019 era “detener la inflación”.

Faltando poco para despedir los primeros seis meses del año, Faría considera que la meta es mantener la desaceleración inflacionaria lograda hasta ahora.

No obstante, las sanciones de EE.UU. contra Venezuela amenazan en boicotear ese logro. “Sin duda, el bloqueo norteamericano ha acelerado el colapso de la economía venezolana”, expresa Forero, quien cree que sin las acciones de Washington el proceso hiperinflacionario “no fuese tan profundo” en la actualidad.

A juicio de Faría, las medidas coercitivas unilaterales que aplica Washington contra Caracas es el “arma económica por excelencia para causar hiperinflación”.

Detalla que el bloqueo, según cálculos oficiales, le ha costado al país más de 65.000 millones dólares: “Son recursos que el país ha podido utilizar para atender las necesidades de la población y disminuir el impacto inflacionario“.

Esa cifra se suma a las pérdidas de 350.000 millones de dólares en producción de bienes y servicios, entre 2013 y 2017, lo que equivale a 8.400 y 12.100 dólares por cada venezolano, según un estudio publicado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag).

Aún con ese panorama cuesta arriba, el Ejecutivo ha dicho que los siguientes meses “serán claves para ir recuperando poco a poco la actividad económica en Venezuela”, según reza un documento reseñado por medios locales.

Por ahora, la atención se centra en que la cifra de hiperinflación al cierre de 2019 no culmine en el cálculo de 10.000.000% hecho por el Fondo Monetario Internacional (FMI). O que por lo menos la tendencia siga a la baja para beneficio de todo el país: “Creo que se podrá lograr, pese a las sanciones”, vaticina Faría.

Fuente RT: Manuel Palma

Constituyente Jesús Faria considera necesario eliminar el control cambiario

@CBSTinfo .- A juicio del exministro, economista y actual constituyentista, Jesús Faría, una de las medidas que podría tomar el Ejecutivo nacional para frenar la guerra económica que afecta al pueblo venezolano es eliminar el control cambiario.

Durante una entrevista que concedió este domingo 8 de julio al periodista Carlos Croes, Faría aseguró que es preciso “eliminar el control de cambio e ir a la unificación cambiaria y que el mercado se encargue de establecer un precio mucho más racional”.

En este sentido recalcó que, “el control de cambio jugó un papel fundamental pero ya no está dando resultados. Para combatir la hiperinflación hay que controlar al dólar paralelo porque eso es lo que está halando a toda la economía hacia esa perversión”.

Precisó además que “hay que darle un golpe de timón a la economía”, para superar el modelo rentista y generar un incremento en la producción.

“Frente a la guerra económica y sus efectos, frente a la crisis del modelo rentista y frente a todas las distorsiones que se han generado en la economía, tenemos que diseñar un programa económico que promueva la producción”.

(LaIguana.TV)