CLODOVALDO: CAPRILES ES UN CHÁVEZ «WANNA BE»


Capriles, un Chávez wanna be
Clodovaldo Hernández

El primero que se dio cuenta fue Luis Enrique Alcalá, a quien no en balde llaman el Doctor Político. Con su ojo de galeno especializado en enfermedades del poder, advirtió que a Henrique Capriles Radonski, en su campaña para la reelección como gobernador de Miranda, le ha dado por imitar caraetablamente la estrategia que usó el presidente Chávez en su contra en las presidenciales: descalificar al adversario, apuntándole directo al amor propio.

En su blog, Luis Alcalá escribió un artículo denominado Mímesis del adversario (http://doctorpolitico.com/?p=30930) en el que resalta que el 28 de octubre Capriles, en un acto público, se refirió a su rival directo, Elías Jaua, como «un bate quebrado, trasnochado, que da sueño». El Doctor Político explicó que se trata de uno de los síntomas de un mal no tan raro -la mímesis del adversario, pues – ni tan nuevo, toda vez que fue detectado por Hegel entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. El insigne filósofo se percató de que de tanto pelear, los enemigos terminan por imitarse.

Mi politóloga de cabecera, Eva Ritz Marcano, avaló la tesis diciendo: «Verdad, chico, solo le falta a Capriles es decir que Jaua es un majunche o exclamar ¡ah muchacho pa’bobo!'». Impresionada por la agudeza de Alcalá, aventuró una conjetura: quizá el comportamiento del ex candidato recandidato sea un efecto tardío del nocaut del 7 de octubre, pues dicen los conocedores del boxeo que no todos los síntomas de una golpiza tal salen en el momento.

También puede ser una estrategia de sus asesores de imagen, pues bien se sabe que los líderes políticos como Capriles no se gobiernan ni a ellos mismos, sino que hacen lo que les ordenan los consejeros.

En cualquier caso, lo de patear al rival con invectivas y burlitas ha continuado. Más recientemente, Capriles aludió a Jaua llamándolo «la oscuridad», una metáfora que «se parece igualita» a aquello de «mi adversario es la nada, ¿quién puede debatir con la nada?».

Convertido en un Chávez wanna be (así le dicen en Estados Unidos a los que «quieren ser» como otros), Capriles también está imitando otra de las estrategias usadas por su adversario para demolerlo en las presidenciales de octubre: asustar a la gente con lo que ha de venir si triunfa el rival. La exitosa campaña del régimen sostuvo que si Capriles ganaba llegaría el neoliberalismo más ramplón y salvaje, se acabarían las misiones y estallaría toda suerte de conflictos callejeros. Capriles, en pleno furor mimético, alerta que si, en mala hora, ganara el batequebrado, aburrido y duermeculebra ése -al que ya ni nombra, ¡qué detalle! – llegará el lobo comunista a la feliz y próspera Miranda. ¿Una campaña más chavista?… ¡imposible!

(El Universal)